La artista

La práctica se cuenta desde el hacer: revelar un carácter mediante escultura, maquillaje, cabello, textil y tiempo.

Sobre la artista

Una práctica pausada donde escultura, maquillaje, peluquería y vestuario se encuentran en una sola pieza. Cada muñeca se transforma en un personaje irrepetible, concebido para formar parte de una colección.

En primera persona

Soy Mara Bermejo. Creo muñecas de autor, únicas e intervenidas a mano.

Nunca sé quién va a aparecer cuando comienzo una nueva pieza. No parto de un personaje definido ni de una historia escrita. Trabajo sola, en un proceso íntimo que nace de la necesidad de crear y de la curiosidad por ver qué puede surgir.

Siempre empiezo por los labios. Paso mucho tiempo dándoles forma y observando el rostro. Poco a poco, la muñeca comienza a transmitirme una personalidad. Entonces llegan las demás decisiones: el cabello, la ropa, el peinado y esos pequeños detalles que le dan carácter.

Me interesa el realismo, pero también aquello que hace que un rostro resulte singular. Por eso en mis muñecas suelen aparecer un filtrum pronunciado, pecas y piercings. Son rasgos que hablan de mi gusto por lo minucioso y de un estilo delicado, pero atrevido.

No me gusta mostrar las piezas sin terminar. Una muñeca base todavía es un juguete de plástico. Necesito trabajar sobre ella hasta que tenga expresión, presencia y una identidad propia. Sé que he terminado cuando todo encaja, cuando deja de parecerme una muñeca y ya es ella.

Cada una de mis chicas es diferente. Me gustaría que quien eligiera una se sintiera feliz al verla, disfrutara de sus detalles y encontrara en ella una forma silenciosa de compañía.

No creo para producir deprisa ni para repetir una fórmula. Creo para encontrar a alguien que, al principio, todavía no conozco.

— Mara Bermejo

Del primer gesto a la última puntada: el proceso

Nada se produce en serie. Cada rostro, cada peluca y cada prenda encuentran su forma lentamente.

  • La base. Cada pieza comienza con la elección y preparación de una base que permita construir su carácter.
  • El tallado. Los rasgos se afinan a mano para transformar la expresión y definir una presencia irrepetible.
  • El maquillaje. Capas ligeras de color, sombras y pequeños gestos dan profundidad y vida al rostro.
  • Los ojos. La mirada se selecciona y ajusta hasta encontrar el equilibrio exacto con la expresión.
  • La peluca de mohair. El cabello se corta, peina y fija mechón a mechón como parte esencial del personaje.
  • La documentación. La obra se revisa, documenta y prepara cuidadosamente antes de incorporarse a una colección.

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